Dieta y salud caminan de la mano, una alimentación sana previene enfermedades crónicas y te permite gozar de buena salud, al fortalecer el sistema inmune. Tanto niños como adultos deben conocer que tipos de alimentos comer y cuales evitar.

De acuerdo a la OMS, la nutrición es la ingesta de alimentos en relación con las necesidades dietéticas del organismo. Una buena nutrición (una dieta suficiente y equilibrada combinada con el ejercicio físico regular) es un elemento fundamental para tener una buena salud.
Los niños sanos aprenden mejor y llegan a desarrollar al máximo su potencial, a diferencia de los niños que sufren desnutrición u obesidad. Actualmente la existencia de comidas poco saludables y de fácil acceso, combinado con la inactividad física, ha desarrollado problemas de salud en los niños y la población en general a nivel mundial, desarrollando enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y otros problemas.Depende de cada persona el tipo de dieta ideal que debe llevar, pues muchos factores influyen en su composición como es la edad, sexo, ejercicio físico, hábitos de vida y alimentarios. No obstante, los principios básicos de la alimentación saludable y equilibrada son siempre los mismos.

Consejos prácticos para mantener una alimentación saludable

Frutas, verduras y hortalizas:

Comer al menos cinco piezas o porciones de frutas y verduras al día ayuda a garantizar una ingesta diaria suficiente de fibra dietética.

Con el fin de mejorar el consumo de frutas y verduras se puede:

  • Incluir verduras en todas las comidas.
  • Comer frutas frescas y verduras crudas como aperitivos.
  • Comer frutas y verduras frescas de temporada.
  • Comer una selección variada de frutas y verduras.

Grasas:

Reducir el consumo total de grasa contribuye a prevenir el aumento de peso en la población adulta.

La ingesta de grasas puede reducirse del modo siguiente:

  • Modifica la forma de cocinar: separando la parte grasa de la carne; utilizando aceites vegetales (de origen no animal); cociendo los alimentos al vapor o al horno, en lugar de freírlos.
  • Evita el consumo de alimentos procesados que contengan grasas de tipo trans.
  • Reduce el consumo de alimentos con un contenido alto en grasas saturadas (por ejemplo, queso, helados, carnes grasas).

La sal, el sodio y el potasio:

A menudo no se es consciente de la cantidad de sal que se consume. La mayoría de la gente consume demasiado sodio a través de la sal (una media de 9 g a 12 g de sal diarios), cuando lo recomendado es menos de 5 gramos diarios y no consume suficiente potasio. Un consumo elevado de sal e insuficiente de potasio (menos de 3,5 g) contribuye a la hipertensión arterial, que, a su vez, incrementa el riesgo de enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular.

El consumo de sal puede reducirse del modo siguiente:

  • No añadiendo sal, salsa de soja o salsa de pescado al preparar los alimentos.
  • No poniendo sal en la mesa.
  • Reduciendo el consumo de aperitivos salados.
  • Eligiendo productos con menos contenido en sodio.

La ingesta de potasio, que puede mitigar los efectos negativos de un consumo elevado de sodio en la presión arterial, puede incrementarse consumiendo frutas y verduras.

Azúcar:

La ingesta de azúcares libres debería reducirse a lo largo de la vida. Por azúcar libre se entienden todos los azúcares que los fabricantes, los cocineros o los propios consumidores añaden a los alimentos o las bebidas que se van a consumir, así como azúcares presentes de forma natural en la miel, los jarabes, y los zumos y concentrados de frutas.

La ingesta de azúcar puede reducirse del modo siguiente:

  • Limitando el consumo de alimentos y bebidas con alto contenido de azúcar (por ejemplo, bebidas azucaradas, aperitivos azucarados y golosinas).
  • Comiendo frutas y verduras crudas en lugar de aperitivos azucarados.

Plato del buen comer:

Bibliografía: